Cabaret Multilingüe con un Toque de la India

Portando un vestido largo de terciopelo negro, porque, a la Edith Piaf, “un cantante debe ir todo de negro para resaltar las expresiones del rostro”. Compartió, entre anécdotas y saludos, el francés, cuyo español es fluido y con un acento muy simpático, con, me atrevería a adivinar, tintes chilenos. El público y el artista se encontraban a una distancia mínima, lo cual realzó la experiencia y, como la capacidad prevista del escenario se superó, hubo público sentado también en la sección más alta del auditorio, lo cual Vaslav manejó bien, describiendo esa sección como “el otro lado de la frontera” e interactuando con ese lado, asegurándose de que todos en aquella sala se sintieran incluidos.