Cierra el Artista Francés Vaslav el 30 Encuentro Internacional de Teatro de Tijuana
Vaya aventura fue este encuentro, querido lector. Entre talleres, charlas y ese calorón que, por más que el CECUT resistió, hizo de las suyas durante aquel apagón masivo en Tijuana el penúltimo día. Aun así, el público se dejó venir para disfrutar de las puestas que venían de fuera. Y este martes 6 de octubre, último día del Encuentro, el público se reunió sobre el escenario, como en la primera experiencia, para ver en número de Olivier Normand, “Vaslav de Folletere”.
Portando un vestido largo de terciopelo negro, porque, a la Edith Piaf, “un cantante debe ir todo de negro para resaltar las expresiones del rostro”. Compartió, entre anécdotas y saludos, el francés, cuyo español es fluido y con un acento muy simpático, con, me atrevería a adivinar, tintes chilenos. El público y el artista se encontraban a una distancia mínima, lo cual realzó la experiencia y, como la capacidad prevista del escenario se superó, hubo público sentado también en la sección más alta del auditorio, lo cual Vaslav manejó bien, describiendo esa sección como “el otro lado de la frontera” e interactuando con ese lado, asegurándose de que todos en aquella sala se sintieran incluidos.
Entre charlas y anécdotas, con varios datos sobre artistas y tendencias, Vaslav cantó al son de su shruti box, un instrumento de origen indio que emite sonidos de tono grave y aporta eco y profundidad. Vaslav tuvo un repertorio ecléctico en diferentes idiomas, interpretando temas que iban desde la canción en inglés Lithium de Nirvana hasta Cucurrucucú Paloma de Tomás Méndez, mundialmente conocida por la interpretación de Lola Beltrán. Por supuesto que cantó en francés, al igual que en alemán, alternando con .música barroca. Desde agudos aterciopelados en la interpretación de ‘Paloma’, hasta tonos graves y atropellados en la canción alemana. No te domino el alemán, querido lector, pero, como vivimos inmersos en la tecnología y Gemini y yo nos llevamos muy bien, te cuento que este tema es “una emblemática pieza alemana de la época de la República de Weimar: la canción es “An allem sind die Juden schuld” (De todo tienen la culpa los judíos), compuesta originalmente por el célebre músico Friedrich Hollaender”.

Y es que el shruti box este, en verdad que les dio ahora sí que un tono diferente a todo aquel tema musical, mostrando las influencias del artista y su tipo de expresión donde, tambien explicó que no se considera Drag, pues el maquillaje, la falta de peluca y sobretodo las cejas, no llegan a los estándares que se han establecido mayormente en una cuestión televisiva gracias a la popularidad del programa RuPaul’s Drag Race. Vaslav se autodescribe como un hombre travestido y no hizo falta que se entendieran todos aquellos idiomas, porque la simpatía y la cálidez del artista lograron un tono agradable entre el público, aunque sí hubo uno que otro ‘heckler’ o persona que interrumpió o gritó al momento en que él hablaba. Pero fue mínimo y triunfó en el manejo del ambiente y del escenario. También compartió que, en cuanto a bisutería fina se refiere, aunque no se debe combinar oro con plata, según las reglas de la moda, para Vaslav, mientras brilla, combina y, por supuesto, me apegaré a esa afirmación con la cual concuerdo.
Vaslav también mencionó brevemente la experiencia de la frontera, los límites y los sacrificios que ello conlleva, incluyendo las fronteras mentales, lo cual me pareció un excelente broche de cierre para este Encuentro, donde se vieron algunas de las piezas que están sobresaliendo en el estado, así como de la Compañía Nacional en Ciudad de México, y de este hombre, lleno de sensibilidad y diversidad artística.
Querido lector, me ha hecho muy feliz escribir estas reseñas. Estoy por sacar una nota adicional con mis impresiones y también está en proceso una nota dedicada a las mujeres de Tijuana en el teatro de San Diego. Va a estar buenísima. Te espero por allá.



